El Centro Cultural de España es heredero del antiguo Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica que, nacido a mediados de los años cincuenta, se distinguió durante casi cinco décadas como uno de los referentes inexcusables en la vida cultural del país. Perfectamente integrado en la sociedad guatemalteca, fue partícipe de la dramática historia de la república: sufrió la violencia del conflicto armado interno con el asesinato de su director, D. Roberto Mertins, en septiembre de 1981, a manos de elementos vinculados a las fuerzas represivas paraestatales, y vivió los difíciles momentos derivados de la ruptura de relaciones diplomáticas a consecuencia del asalto y asesinato de 37 personas en la Embajada de España, durante el gobierno del general Romeo Lucas.

Reiniciadas sus funciones en 1984, Cultura Hispánica desempeñó desde su sede de zona 9 una prolífica actividad bajo la responsabilidad de sus sucesivos directores (Jesús Puente, María del Carmen Deola, Pedro Luis Alonso), hasta que en el año 2003 se decidió integrar el instituto en un marco de modernidad, derivado de las nuevas consignas de la cooperación cultural al desarrollo implícitas en el compromiso que España mantiene con la mejora de las condiciones socioeconómicas del pueblo guatemalteco. Para ello se realizó un cambio de sede, buscando en su actual ubicación un entorno más amable para el usuario, y se introdujeron nuevos lineamientos que, aplicados por su anterior directora, Rosina Cazali, durante una dificultosa transición, cristalizaron en una institución de cooperación cultural moderna y dinámica, referente fundamental en el panorama contemporáneo guatemalteco y centroamericano.

En la actualidad, está contemplado el traslado del Centro a una sede mayor, que pueda dar cabida al incremento de actividades y usuarios, coadyuvando a la recuperación del Centro Histórico de la capital, en consonancia con la consideración que tiene Guatemala como País Prioritario para la Cooperación Española.